“Donde la lluvia me encuentra”
Bajo la lluvia que no pregunta,
me encuentro de pie al borde del silencio,
mirando un mundo que parece lejano
y, sin embargo, late dentro de mí.
Cada gota cae como recuerdo,
como nombres que ya no pronuncio,
como caminos que dejé atrás
sin saber si volvería a verlos.
El viento susurra dudas antiguas,
pero también me empuja hacia adelante;
quizás perderse no era un error,
sino la única forma de encontrarme.
No hay mapas en esta altura,
solo el pulso firme de lo que soy
y ese miedo suave que acompaña
a todo lo que vale la pena intentar.
La lluvia limpia mis pasos,
borra las huellas del pasado,
y en este instante suspendido
entiendo: el camino no está escrito,
lo voy trazando mientras avanzo.
Me inspiré en la imagen de alguien de pie al borde de un acantilado, bajo la lluvia, rodeado de montañas y neblina. Sentí que ese momento representaba perfectamente cómo a veces me encuentro en la vida: en una pausa, mirando todo lo que he recorrido y sin tener del todo claro lo que viene después.
La lluvia me hizo pensar en la nostalgia, en esos recuerdos que no se van, pero que también ayudan a limpiar y a entender mejor quién soy. El hecho de estar en lo alto, frente a un paisaje tan grande, me dio la idea de ese punto en el que uno se cuestiona todo y empieza a buscar su propio camino.
A partir de esa sensación de soledad, reflexión y cambio, surgió el poema, como una forma de expresar ese proceso de perderse un poco para poder encontrarse y decidir hacia dónde quiero ir.

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